Mi Resumen de Verdiales
por Juan Calderón Salas
Miren Vdes; Yo de mi niñez en Los Verdiales recuerdo, ver a mi padre y tíos, así como a otros tantos, que cuando iban a las juntas previas a la salida de las pandas, lo hacían después de dejar el tajo en el campo, y cuando posteriormente salían las pandas de “Tontos”, iban con lo que tenían puesto para trabajar, y para vestir, que era todo lo mismo.
Recuerdo ver las pandas de “Tontos”, con sus preciosos gorros y alpargatas blancas, atadas con aquellas cintas, que le daban dos o tres vueltas a la pierna, algunos las llevaban rotas por la punta, con el dedo gordo del pie fuera, otros iban con “camiones” de esparto. ¿Vestuario? ¡Sí!, Con aquellos pantalones de “mahón”, y la chaqueta de pana o viceversa, en ambos casos rozados y descoloridos por el uso diario y el paso del tiempo, y alguno de ellos con sus correspondientes remiendos, tanto en rodillas como en las “posaderas”, que se distinguían a la legua el color por la diferencia de uso.
Referente al calzado y en contraste al caso de las alpargatas, también vi a alguno con aquellas “botas herradas” con clavos, que se usaban para el campo, normalmente los “gañanes”, ¿serían costeaban en el cortijo donde trabajase?. Los clavos no estoy seguro, pero creo que eran los mismos que usaban para las herraduras de los mulos.
Así que por favor no digan que; “Antiguamente no cuidaban el vestuario”.
¿No estaría mejor dicho? ; “Antiguamente, no tenían ropa que ponerse”.
Naturalmente yo, en cualquiera de éstos últimos casos que hago referencia, me estoy refiriendo entre los años 40 a 52, intervalo de tiempo en que yo viví de “chiquitillo”, en Los Verdiales y en la Ermita, la cual hasta el 52 la regentó como digo anteriormente; D. Roque Salas Alonso. (Mi abuelo materno).
Evidentemente bastante hacían los hombres, simplemente con salir de “Tontos” con lo que tenían en casa, y teniendo que dejar el trabajo durante casi una semana. ¿No les parece?.
Además; ¿Saben Uds. lo que hacían cuando llevaban, aquellas alpargatas de tela, que las había con las suelas de goma y de esparto?, Pues cuando eran de esparto y pasaban por donde hubiese un charco de agua, se metían en él mojándoles las suelas para que con la tierra de aquellas estrechas veredas, se les hiciese una pasta de barro y así les duraban más, pues de lo contrario difícilmente les llegaran para los días que andaban “pateando”, por aquellos andurriales hasta el 28 de Diciembre, día de la junta en Venta Alegre.
Se me quedó una vez grabada la imagen de un platillero; llevaba la chaqueta abrochada con un solo botón, parecía que la iba a reventar, al parecer en alguna época le estuvo bien de talla, llevaba los bolsillos muy abultados, llevaría algo para comer sobre la marcha digo yo, lo que sí se le veía de asomar en uno, era la botella de aguardiente del Machaco, que de vez en cuando se pasaban de unos a otros para con un trago, entrar en calor y también para aclarar la garganta los “cantaores”. Hombre yo entonces no sabía leer, pero en la etiqueta tenía la foto de un torero, por ahí deduzco que sería del Machaco, desde luego esta botella la solía llevar más de uno.
¡No sé!, ¿Sería cuando tardaban en pasar la botella de Machaco, cuando algunos cantaban esta copla?.
Con esta y no canto más, Porque me duelen los dientes,
Y no veo de venir, La copa del aguardiente.
¡Hay que ver! Cómo se les quedan las cosas a los niños chicos, ¿eh?.. Bien como dije anteriormente, todos llevaban sus gorros, ¡Preciosos gorros!, Hechos por sus mujeres, hermanas, o novias, y aquí reitero; que yo siempre los conocí con gorros, además creo que debía ser mucho más cómodo que el sombrero, porque no lleva tanto volumen. Tengo entendido que en aquel tiempo, solamente hubo una panda que llevó siempre el actual sombrero y fue; La panda de Jabonero.
Los gorros eran de seda roja, bordados con hilo también de seda, de todos los colores, con dibujos hechos de lentejuelas en su lado derecho, así como rosas, claveles y mariposas, bordadas a todo color, e igualmente en seda así como las iniciales del fiestero, luego en el lado izquierdo llevaban sus tres escarapelas de lazos, muchos cogidos en las carreras de cintas a caballo, igualmente bordados, que le caen al fiestero por encima del hombro. Los lazos si eran similares a los que llevan actualmente en el sombrero, únicamente algo más cortos.
Yo recuerdo las carreras de cintas a caballo en la loma de la Ermita, durante las fiestas del Viernes Dolores y Domingo de Ramos, porque éstas fiestas si se siguieron celebrando en la Ermita durante aquellos años, y subían diferentes pandas de Verdiales.
¿Sabían Vds. que?; En aquellos años en la feria de Málaga, cuando contrataban una panda de Verdiales, de los montes por supuesto, ya que entonces en la capital no había pandas, como era la fiesta de “Los Catetos”, precisamente les mandaban llevar alpargatas, pantalón de pana y éste atado en lugar del cinto, con una “tomiza” (cuerda de esparto) ¿Se lo creen? ¡Pues así era!.
Como anécdota decirles, que una de las veces de las que fue mi padre a tocar, me cuenta mi hermano mayor que le acompañó aquel día, como bajando de la Ermita por la cuesta de los pescadores, mi padre cogió un manojo de esparto y durante el camino hizo una honda, que luego le utilizó para atarse los pantalones durante la fiesta como era la tradición.
Valga esto como anécdota, para los que decían que, antiguamente no se cuidaba el vestuario.
Aclarando errores:
Ahora voy a intentar aclarar algunos errores, que mencionaba al principio referente a narraciones de “historiadores” sobre el origen de Los Verdiales:
Panda de Los calderones en Venta Alegre; 29 - 12 – 46,
Otra cosa que tampoco se dice es, como en aquellos años todas las pandas en lugar del sombrero usaban gorro, y nada más de vestuario, cada uno iba con lo que buenamente podía. Por este motivo me chocó bastante, cuando leo en otra página Web cosas como ésta; Antiguamente los fiesteros no cuidaban su vestuario.
Y digo yo: ¡¡Pues claro que no, por favor!!... ¿Qué vestuario iban a cuidar los hombres, si no tenían para comprarse unas alpargatas?. Y nadie les subvencionaba nada.